Sé exactamente lo que se siente estar del otro lado. Recuerdo la mezcla de adrenalina y pánico al querer lanzarse de forma independiente a la industria textil, un mundo hermoso pero lleno de desafíos reales: lidiar con la producción, calcular costos, captar en mi propuesta de diseño lo que el cliente quiere… y lograr que los números cierren sin perder la cordura en el intento.
No te lo cuento desde la teoría; te lo cuento porque camino cada paso de ese proceso desde hace 25 años: